Jan 292013
 

Más Arrestos Por Lo Del Incendio En Discoteca Kiss

En Brasil, la policía arrestó ayer a uno de los propietarios de la discoteca que se incendió el domingo en la ciudad de Santa María y en la que murieron 231 jóvenes, así como a dos de los músicos que se presentaban en el momento de la tragedia.

Los arrestos, con carácter provisional, más trágico de Brasil en los últimos cincuenta años.
El comisario Marcelo Arigony, titular de la Tercera Comisaría de Policía Civil de Santa María, dijo que también fue ordenado el arresto del otro dueño de la discoteca pero que la detención no fue realizada debido a que el empresario es uno de los 112 heridos aún hospitalizados.
Las órdenes de captura temporal fueron expedidas a primera hora de ayer lunes por el juez penal Regis Adil Bertolin de Santa María.

El comisario Sandro Meinerz, titular de la primera Comisaría de Policía Civil de Santa María y responsable por la investigación, admitió que: “Desde la madrugada estábamos vigilando la residencia de los dueños de la discoteca”.

Uno de los detenidos es el empresario Elissandro Spohr, conocido como “Kiko” y propietario de la discoteca Kiss, cuya licencia de funcionamiento estaba vencida desde agosto del año pasado.
El empresario fue arrestado en la vecina ciudad de Cruz Alta, a donde, según su abogado, había viajado para ser atendido en un hospital con síntomas de intoxicación respiratoria por temor a permanecer en Santa María, ciudad en el interior de Río Grande do Sul, estado del sur de Brasil fronterizo con Argentina y Uruguay.

También fueron arrestados dos integrantes del grupo musical Gurizada Fandangueira, la banda que tocaba en el momento en que comenzó el fuego y a la que se atribuye el origen del incendio.
El acordeonista de la banda, Danilo Jaques, pereció en el incendio.

Según las primeras investigaciones, el incendio comenzó cuando uno de estos integrantes encendió un artefacto pirotécnico cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo de todo el establecimiento.
Además del uso de un artefacto no permitido dentro de un establecimiento cerrado, para la tragedia contribuyeron el pánico provocado por la rápida expansión de la humareda y la supuesta decisión de los vigilantes de cerrar las puertas para evitar que el público saliera sin pagar.

Las llamas, la caída del fluido eléctrico y la humareda generaron pánico entre las personas que estaban en la discoteca y una estampida hacia las puertas, en donde muchos murieron pisoteados.
La difícil evacuación y la avalancha de personas corriendo hacia la única salida causaron numerosas muertes por asfixia.
Los propietarios de la discoteca alegaron que el incendio fue una fatalidad, que su situación es “regular” ante las autoridades y que estaban gestionando la renovación de la licencia para funcionar ante los bomberos.

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