Aug 222013
 

ghost-twitterSegún la herramienta Status People, nosotros podríamos quedar decepcionado con la mayoría de los políticos que aparentan tener una gran fuerza en Twitter, ya que nos están mintiendo porque sus cuentas están cargadas de seguidores falsos o inactivos.

Es posible que muchos de ellos no se den cuenta que son seguidos por fantasmas de la red; que sean víctimas de simples motores que les dan seguimiento. Pero es más común que, tratándose de políticos y funcionarios públicos que manejan enormes aparatos de comunicación, hayan sido alimentados por cuentas falsas que sirvieron para aparentar gran popularidad.

El rey de las cuentas falsas e inactivas, en una breve lista de políticos “exitosos” en Twitter, es el ex Presidente Felipe Calderón. Lo siguen muchos fantasmas. En su cuenta de Twitter acumula 2 millones 560 mil seguidores, pero el 49% son de cuentas fake, mientras que el 39% corresponde a usuarios que están inactivos. Sólo 16% de su abultada cuenta de Twitter es real.

El Presidente Enrique Peña Nieto, dice Status People, sólo tiene 25% de seguidores activos y “buenos”. Un 38% de sus 2 millones y casi 100,000 seguidores son de cuentas inactivas, mientras que el 37% restante corresponde a usuarios falsos.

A Andrés Manuel López Obrador le sale que 33% de sus seguidores son falsos. Otro 39% se trata de cuentas inactivas mientras que la herramienta sólo reconoce como cuentas activas y reales el 28%. AMLO tiene un millón 100 mil seguidores.

Al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, considerado por algunos como una especie de “vicepresidente” sin cartera, le salen mejores cuentas que a los últimos dos anteriores. El 40% de sus 230 mil seguidores de Twitter aparecen como “buenos”, en tanto que el 39% son cuentas inactivas y el 21% falsas.

El actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, tiene 578,000 seguidores; el número seguirá creciendo, seguramente, porque recién inicia su mandato. Pero según Status People, el 27% de estas cuentas son falsas, un 37% están inactivas y sólo reconoce como buenas el 36%.

Marcelo Ebrard Casaubón, ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, es uno de los políticos mexicanos que más seguidores tiene. Entre sus 780,000 seguidores, un 40% son cuentas inactivas mientras que un 25% corresponde a falsas. Sólo el 35% son cuentas consideradas por esta aplicación como buenas.
Las cuentas de algunos de los individuos más mediáticos del país corren con la misma suerte que los políticos anteriores. Es el caso de Emilio Azcárraga Jean, a quien le aparecen como buenos sólo 22% de sus seguidores; del resto de su un millón 60 mil seguidores, 33% resultan falsos, mientras que un número altísimo, el 45%, se trata de cuentas inactivas.

Carlos Slim Helú nunca ha tuiteado. Pero en su cuenta oficial le aparecen casi 240 mil seguidores y él sólo sigue a dos: a Marco Antonio Slim, su hijo, y a uno de sus hombres más cercanos, Arturo Elías Ayub. Sin embargo, también tiene muchos seguidores falsos (22%) e inactivos (44%), y sólo 34% aparecen como Buenos.

La herramienta, desarrollada por una empresa británica de gestión de redes, ha desenmascarado la supuesta popularidad en Twitter de políticos, artistas y deportistas de todo mundo.
De acuerdo con expertos en sistemas, tanto Status People como TwitterAudita y Fake Followers permiten calcular el número de seguidores reales, falsos e inactivos que tiene una cuenta de Twitter.
Sin embargo, sus cálculos aún no son totalmente exactos, pues se basan en una muestra del total de seguidores y un algoritmo para determinar si tras ellos hay una persona o una máquina.

Los desarrolladores han informado que ya están trabajando en un sistema para detectarlos con toda precisión, aunque estas herramientas pueden ofrecer un aproximado nada despreciable.

David Caplan, cocreador de TwitterAudit, dijo que: “TwitterAudit recopila información pública de una muestra de 5,000 seguidores de tu cuenta y usa un algoritmo especial de puntuación para estimar cuántos usuarios son reales y cuántos son inactivos o posiblemente falsos”.
El resto de herramientas usan mecanismos similares y entre los parámetros que tienen en cuenta para diseñar el algoritmo están los tuits que publican o el número de cuentas a las que siguen.
En Fake Followers, por ejemplo, si una cuenta tiene una radio de 50:1 entre gente a la que sigue y la que le siguen a ella, tiene muchas posibilidades de ser un fake.
Una forma de validar sus resultados es usar varias de estas herramientas a la vez. Aun así, aunque sus cifras exactas no coincidan, se pueden reforzar unas a otras.
Con esto se puede comprobar que, entre los políticos a nivel internacional, Barack Obama tiene una legión de seguidores falsos entre sus 35.4 millones de followers. En TwitterAudit, descontados los inactivos, 51% de las cuentas que siguen al Presidente de EU son probablemente fake. Mientras, en Status People se contabiliza hasta un 54% de cuentas falsas.

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