Las Pandillas Controlan Las Calles En Honduras
La prensa local de Honduras ha dicho que las temidas pandillas juveniles o “maras” impusieron toque de queda en un populoso sector del oeste de la capital, donde los negocios se ven obligados a cerrar temprano y las familias a encerarse en sus casas.
Un rótulo que los temidos pandilleros colocaron en postes del tendido eléctrico en las humildes colonias Las Ayestas, Los Profesores, Campo Cielo, Las Crucitas y las Mercedes de Tegucigalpa, dice: “A las 7:00 pm queremos ver estos negocios cerrados y su gente en la casa”.
Vecinos que rehusaron identificarse por temor a represalias relataron a diarios locales que miembros de la Mara 18 (M-18) y otra pandilla identificada como “Los Chirizos” anduvieron de casa en casa advirtiendo a los vecinos que no podían salir después de las siete de la noche.
En vista de la amenaza, todos los vecinos acataron la exigencia, afectando a negocios y al transporte urbano de autobuses y taxis, y los miembros de las iglesias se vieron obligados a llevar adelante sus actividades antes de esa hora.
La mañana de ayer
La noche del pasado 18 de enero fueron masacrados por supuestos pandilleros, en Las Ayestas, seis personas que se encontraban sentadas en la acera frente a una casa.
Meses antes, el pasado 19 de agosto, aparecieron los cuerpos desmembrados de tres jóvenes.
El portavoz de la Policía, comisionado Héctor Iván Mejía, dijo que: “Nosotros hemos mantenido presencia policial todo el tiempo en esa zona, la Policía Metropolitana y de Investigación criminal siempre han estado allí”.
Añadió que “no se han recibido denuncias de los vecinos” sobre las amenazas de los pandilleros, pero admitió que la gente podría estar callando por temor.
Según Naciones Unidas, Honduras registra la tasa de homicidios más alta del mundo, 92 por cada 100.00 habitantes.
El gobierno del presidente Porfirio Lobo ha emprendido una ofensiva contra la criminalidad, incorporando incluso a las Fuerzas Armadas (de 14.000 hombres) en apoyo de la Policía (que tiene 14.500), pero las muertes violentas no merman.