Oct 172013
 

Durante los próximos cinco días, el Legislativo mexicano tendrá a los bolsillos de los mexicanos en juego mientras discute el contenido de una polémica Reforma Hacendaria (compuesta por ocho leyes) que busca llevar más plata a las arcas del gobierno que por décadas se han llenado principalmente por las divisas del petróleo.

No se esperan consensos unánimes porque simplemente los partidos no se ponen de acuerdo aún cuando tienen la soga de la norma al cuello que aprieta con una votación a más tardar el próximo domingo en medio de sendas críticas sociales y empresariales en desacuerdo por los cambios que pretende la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto.

En el atorón se encuentran polémicos temas como el impuesto del 10% a las bebidas edulcoradas que golpearía directamente a la poderosa industria refresquera que se defiende con uñas y dientes entre publicidad y cabilderos.
Se suma también a la discusión, la homologación del 16% del Impuesto al Valor Agregado, el famoso IVA) en la frontera norte -donde por años se ha beneficiado de pagar sólo el 11% para enfrentar la competencia con el vecino- y el gravamen a la compra-venta de casas cuya operación sea mayor a los $300 mil, aproximadamente.

En el amarre de acuerdos entre las fuerzas políticas, el presidente y su partido, el PRI, han logrado mejores acuerdos con los opositores de izquierda a cambio de un presupuesto para la infraestructura social y un fondo especial para la capital del país, que gobierna el PRD, y de la eliminación de impuestos para conciertos musicales y eventos deportivos.

Con los derechistas del PAN, el toma y daca no ha sido tan exitoso, pues hasta ahora los legisladores blanquiazules sólo han dado luz verde a la Ley de Aduanas que busca crear nuevas zonas de importaciones y eliminar la corrupción de los agentes.

En contraparte se opone tajantemente a aprobar los cambios sin transparentar el gasto. Luis Villarreal, jefe de la bancada en la Cámara de Diputados, dijo que “el ejecutivo quiere sólo sacar más dinero de impuestos sin rendición de cuentas”.

Con los empresarios, los desacuerdos son más profundos. La Coparmex, una de las principales organizaciones de patrones lamenta, por ejemplo, que la reforma fiscal no ofrezca soluciones a temas como el ambulantaje y sólo se centre en la recaudación. Más allá, la rebaja de impuestos será acotada. De entrada, las compañías ya no podrán deducir por las aportaciones a los fondos de pensiones y jubilaciones.

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