Fast Food Workers On Strike

Fast Food group with bannerAyer Jueves, miles de trabajadores en restaurantes de comida rápida realizaban paralizaciones laborales en decenas de ciudades de EU como parte de una campaña para lograr que cadenas como McDonald’s, Taco Bell y Wendy’s paguen mejores salarios.

Protestas similares organizadas por sindicatos y grupos comunitarios en meses recientes han captado considerable atención de los medios de noticias hacia ese sector de la industria de la comida rápida -cuyos empleos calificados como “McJobs”, son conocidos por los bajos salarios y perspectivas limitadas. Pero no se tiene en claro, cuál serán las consecuencias sobre los negocios.

En New York, la portavoz del Concejo Municipal, Christine Quinn, se unió a un grupo de 300 a 400 trabajadores y simpatizantes que participaban ayer por la mañana en una marcha antes de llegar a un McDonald’s cerca del edificio del Empire State. Poco antes de manifestación, el restaurante parecía estar operando normalmente y algunos clientes dijeron que no sabían nada sobre el movimiento. Lo mismo sucedió con otro local de McDonald’s a pocas cuadras de distancia.

La falta de información entre los mismos trabajadores reflejaba el reto que enfrentan los organizadores. Los manifestantes, que piden aumentos a 15 dólares por hora y el derecho a afiliarse a un sindicato, siguen representando una mínima fracción de la industria. El sueldo mínimo a nivel federal es de 7,25 dólares por hora, que es lo que ganan muchos trabajadores del ramo, que asciende a 15.000 dólares anuales para los empleados permanentes.

La medida de reclamo tiene lugar en momentos en que la Casa Blanca, algunos legisladores y economistas promueven un aumento en el salario mínimo federal, que fue aumentado por última vez en el 2009. Pero la mayoría de las propuestas buscan un aumento bastante más modesto. El presidente Obama quiere aumentarlo a nueve dólares por hora.

El secretario del Trabajo, Thomas Perez, dijo que comparaba las protestas por demandas de los manifestantes con la Marcha sobre Washington en 1963, que exigía un salario mínimo nacional a fin de darles a los trabajadores mejores condiciones de vida.

Perez, que ha asumido el principal papel en la propuesta de Obama para aumentar el sueldo mínimo, destacó que: “Para muchas personas que trabajan por salarios mínimos, el ascenso a mejores oportunidades se siente cada vez más lejos”.

El Sindicato Internacional de Empleados de Servicio, que representa a más de dos millones de trabajadores de los sectores de salud, mantenimiento y otras industrias, ha brindado ayuda financiera y entrenamiento a los organizadores locales en los paros de los negocios de comida rápida en todo el país.

Los organizadores señalan que las paralizaciones se realizarán el jueves en más de 50 ciudades, después de una serie de huelgas de noviembre en New York. Ya hubo un anticipo a mediados de año cuando unos 2.200 de los millones de trabajadores de ese rubro pararon labores por un día en siete ciudades.

Actualmente, los trabajadores de restaurantes de comida rápida dicen que no pueden vivir con lo que ganan.

McDonald’s Corp. y Burger King Worldwide Inc. dijeron que ellos no toman las decisiones sobre sueldos para las franquicias independientes que operan la mayoría de los restaurantes estadounidenses.

Se prevé que los trabajadores también harán paros en ciudades como Atlanta, Boston, Hartford, Connecticut, Las Vegas y Los Angeles. Es probable que muchos de los restaurantes donde habrá paros sigan abiertos. Las huelgas fueron anunciadas con anticipación a fin de darles a los gerentes tiempo para que adapten los horarios del personal.

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