La Cámara de Representantes de Estados Unidos, bajo control republicano, alista hoy el voto de una medida para anular la reforma sanitaria de 2010, trece días después del histórico fallo del Tribunal Supremo que avaló su constitucionalidad.
La reforma, que busca ampliar la cobertura médica universal y reducir los costos de salud, es el mayor logro legislativo en política interna del presidente Barack Obama, pero los republicanos la han convertido en arma arrojadiza en este ciclo electoral.
La objeción principal de los republicanos es que la reforma exige que la mayoría de los estadounidenses adquiera un seguro médico so pena del pago de una multa, que la oposición califica como un “impuesto”.
La Cámara Baja ya ha intentado en una treintena de ocasiones revocar la reforma sanitaria desde que fue promulgada en marzo de 2010, pero siempre se ha topado con la oposición de los demócratas que controlan el Senado. La reforma sanitaria, contenida en un documento de 2 mil 700 páginas, extiende la cobertura médica a unos 30 millones de estadounidenses, del universo de cerca de 50 millones que no tienen un plan médico.